Querido amigo de Israel,
Quiero desearle un feliz año nuevo bendito. A medida que apoyamos a Israel y
servimos a los judíos necesitados en todo el mundo, todos estamos profundamente
agradecidos con los fieles amigos que hacen posible nuestro trabajo en
La
Fraternidad. Durante el año 2012, gracias a la bendición de Dios, se otorgó
la ayuda vital de
La Fraternidad a más gente que nunca.
El año
que comienza estará lleno de grandes retos para el Estado judío. Irán sigue
emitiendo amenazas contra Israel y continúa trabajando arduamente para lograr la
capacidad nuclear. La operación Pilar de Defensa del mes de noviembre, impulsada
por los incesantes ataques con cohetes contra Israel por los terroristas de
Hamás, fue un claro recordatorio de que Israel debe estar constantemente en
guardia contra las amenazas que la rodean. Así también, cuando en el mismo mes
se le concedió a la Autoridad Palestina el estatus de Estado no miembro de la
ONU, vimos una vez más que el "socio para la paz" de Israel no tiene ningún
interés verdadero en la diplomacia honesta y el compromiso.
Mientras
tanto, al comenzar el año, los judíos en la antigua Unión Soviética — incluyendo
muchos sobrevivientes del Holocausto — se enfrentan a uno de los inviernos más
duros de la historia. Hasta ahora, más de 1.000 rusos han muerto o han sido
hospitalizados debido a las heladas temperaturas, y las peores condiciones
climáticas están aún por venir.
La Fraternidad está trabajando
incansablemente para proporcionar cobijas y calefacción a las personas que
sufren, así como a los ancianos israelíes pobres que a menudo tienen que elegir
entre medicinas vitales o calefacción.
Al pensar en el trabajo que
estamos haciendo para aliviar la difícil situación de los más necesitados y
vulnerables, recuerdo que es bastante fácil sentirse abrumado por las malas
noticias y olvidar las cosas buenas que suceden todos los días gracias a la
generosidad de quienes nos apoyan. El año pasado, por ejemplo, nuestro
programa
En Alas de Águilas ayudó a que miles de judíos hicieron la
aliyá a su patria bíblica, escapando de la pobreza y la opresión. Asimismo, se
colocaron nuevos refugios antibombas a lo largo de Israel, lo que significa que
los niños, las familias y los ancianos israelíes podrán encontrar un lugar
protegido en caso de nuevos ataques terroristas. A través de los programas de
La Fraternidad,
Centinelas de Israel e
Isaías 58, el
año pasado se pudo alimentar a más judíos hambrientos en Israel y la antigua
Unión Soviética que nunca antes.
Nuestra fe nos llama a creer que Israel
prevalecerá a pesar de sus dificultades. Esto no quiere decir que debemos
cultivar un optimismo ciego ante el mal o que hace caso omiso de la historia.
Israel, más que la mayoría de las naciones, conoce la locura de tal optimismo
barato. No, me refiero al tipo de esperanza que encuentra su mejor expresión en
las palabras del salmista:
"Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se
desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar." (Salmo
46:1-2)
Mis amigos, depositamos nuestra esperanza en un Dios benévolo que
nunca abandona a Sus hijos, un Dios que es soberano en todo momento, no sólo en
nuestras vidas, sino también en el mundo entero. En el año que comienza,
comprometámonos nuevamente a mejorar nuestro mundo a través de la oración, el
apoyo material y la acción. En nombre de todos nosotros en
La
Fraternidad, le doy las gracias por su generoso corazón para con los hijos
de Dios.
En oración pidiendo por
shalom, la paz, y por
bendiciones para el Año Nuevo,
Rabino Yechiel Eckstein
Fuente:
http://www.fraternidadinternacional.org/site/PageServer
Más informaciones:
http://momentosentierrasanta.org/
CON NUESTRA FE, PODEMOS AYUDAR ISRAEL Y EL PUEBLO ESCOJIDO DE DIOS.
¡SHALOM!
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